Una instalación se vuelve peligrosa con el paso del tiempo debido al desgaste, mal uso o simplemente porque ha sido rebasada en cuanto a la demanda actual.

Por ing. Hernán Hernández

El envejecimiento y deterioro de la instalación, la ausencia de dispositivos de seguridad, la manipulación inadecuada de las instalaciones y la sobrecarga eléctrica debido a la actualización por personal no calificado así como la antigüedad de la edificación, se traducen en el origen de incendios y electrocuciones que ponen en peligro a las personas. Es entendible que el paso del tiempo degrada los materiales de la instalación eléctrica: la capa aislante se endurece y se rompe, las juntas se deterioran, etcétera. Es por ello que la revisión periódica de las instalaciones eléctricas es una necesidad a nivel nacional.

Cualquier instalación eléctrica que supere los 20 años de antigüedad se convierte en una instalación peligrosa si no ha sido sometida a ningún tipo de revisión o modificación profesional para renovar los elementos deteriorados, ni ha sido adaptada a la nueva demanda de energía por la adquisición de un mayor número de aparatos eléctricos.

No es de sorprender que en casas con instalaciones eléctricas muy antiguas, tienen cables por fuera, apenas tienen un interruptor general sin una distribución correcta de circuitos mínima requeridos por la NOM 001 SEDE 2012.

En nuestro país algunas organizaciones como Procobre y fabricantes, entre ellos Poliflex, han promovido e impulsado la revisión de las instalaciones eléctricas a nivel residencial apoyando el programa Casa Segura, que entre sus primicias subraya el uso de productos certificados, los cuales tienen como propósito proveer seguridad a los usuarios, así como un tiempo de vida duradero.

Puntos a revisar
Para detectar si una instalación es potencialmente peligrosa se debe realizar una inspección basada en ciertos puntos y criterios.

1. Revisar desde la acometida, verificando que se tienen conductores de sección adecuada, es decir calibre 8 en cobre o bien calibre 6 en aluminio, siempre y cuando las terminales estén preparadas para conectar este tipo de material.

2. La revisión debe continuar hacia la protección principal, la cual debe ser por medio de fusible o interruptor termomagnético de las capacidades indicadas por CFE, que son también acordes con lo solicitado por la NOM 001.

3. El siguiente punto de revisión es el centro de carga o tablero de distribución. Es importante observar que no existan interruptores termomagnéticos de igual o mayor capacidad que la protección principal y que se tengan los circuitos necesarios para la instalación:
2 de 20 A para cocina.
1 de 20 A para cuarto de baño.
1 de 20 A para lavadora o área de lavado.
Adicional a los necesarios para contactos de uso general, alumbrado, bomba o algún artefacto de gran demanda.

Del mismo modo, en el centro de carga es recomendable verificar el conductor instalado debido a que este debe ser el adecuado para la corriente del circuito. Una situación muy común es la de colocar conductores calibre 14 para circuitos protegidos con interruptores de 20 A. Cabe mencionar que por lo general los conductores usados en las instalaciones son calibre 10 y 12, los cuales no deben ser de aluminio porque su fabricación y uso no está aprobado para México (para muestra basta observar la tabla 310-15(b)(16) la cual no menciona ampacidades para conductores de aluminio o aluminio recubierto de cobre para calibres del 18 al 8).

4. Revisa y prueba los contactos e interruptores uno por uno. Si alguno de los usuarios menciona alguna condición anormal de operación, como por ejemplo que las lámparas se funden constantemente, se calientan las tapas de los contactos o interruptores, falsos contactos o cables expuestos, son características que deben tomarse en cuenta para una revisión más detallada.

Para concluir, la corrección de una instalación peligrosa puede requerir la modificación para agregar canalizaciones, cajas para contactos, lámparas o el conductor de puesta a tierra, el cual tiene gran importancia para la protección del sistema y las personas; sin embargo esto no siempre es aceptado por el cliente debido al costo que representa. Aquí es donde debes hacer labor de convencimiento, haciéndolo consciente de los peligros a los que están expuestos él, su familia y su patrimonio.

Problemas comunes como humedad en las paredes o en el techo, pueden contribuir a que la instalación eléctrica se deteriore de forma acelerada ocasionando fallas en la operación.

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