Por: Ing. Hernán Hernández
El riesgo eléctrico es aquel producido por instalaciones eléctricas, partes de las mismas, o cualquier dispositivo eléctrico bajo tensión, con potencial suficiente para producir fenómenos de electrocución y/o quemaduras. Puede producirse en cualquier tarea que implique manipulación o maniobra de instalaciones eléctricas de baja, media y alta tensión: operaciones de mantenimiento, reparación de aparatos eléctricos o utilización de fijaciones eléctricas en entornos para los que no ha sido diseñado el dispositivo (por ejemplo ambientes húmedos).
Un apagador en mal estado representa un riesgo de incendio por cortocircuito, o de descarga eléctrica al accionarlo, con resultados fatales.
– Antes de utilizar un aparato o contacto, asegúrate de su perfecto estado.
– No utilices cables dañados, clavijas rotas ni aparatos cuya cubierta presente desperfectos.
– Evita en lo posible la utilización de barras multicontactos, en especial las que no disponen de terminal a tierra.
– No sobrecargues la línea.
– Evita que se dañen los conductores eléctricos, protegiéndoles especialmente contra las quemaduras, por proximidad a una fuente de calor y contacto directo con productos corrosivos, asimismo contra daños producidos por objetos afilados, máquinas en funcionamiento, etcétera.
– Utiliza la herramienta adecuada para manipular un aparato o instalación eléctrica.
– No alteres ni modifiques los dispositivos de seguridad, recuerda que esto reduce la protección.
– Para desconectar una clavija del contacto, hazlo directamente de ella. Nunca jales el cable de alimentación.
– No utilices aparatos eléctricos ni manipules instalaciones eléctricas cuando accidentalmente se encuentren mojadas o húmedas; o si eres tú quien tiene las manos o pies mojados, a menos que cuentes con una protección eléctrica portátil, como por ejemplo una extensión con GFCI.
– En caso de avería o incidente, corta la corriente como primera medida. Luego limita tus intervenciones a operaciones elementales, como cambio de una lámpara o fusible.
– Si una persona está en contacto con una corriente y debes ayudarla, no la toques sin antes cortar la corriente, ya que podrías recibir un choque eléctrico.
– Toma precauciones si la persona que recibe un choque eléctrico se encuentra en un área elevada, ya que corre el riesgo de caer en el momento que se corte la corriente. Si se tarda demasiado o resulta imposible cortar la corriente, trata de desenganchar a la persona por medio de un elemento aislante, por ejemplo una tabla o silla de madera.
– En todos los casos de electrocución, por pequeños que parezcan, se debe asistir a una revisión médica.
– Si se presenta una avería, apagón o cualquier otra anomalía en la que no puedas actuar, ya sea por falta de conocimiento, equipo o herramienta, llama a una persona calificada. No utilices en caso de ser así el aparato averiado y recomienda a los demás que tampoco hagan uso de él, hasta después de su reparación. Todo lo anterior también aplica si al entrar en contacto con alguna parte de un equipo de utilización o metálico estructural, sientes una sensación de hormigueo, aparecen chispas procedentes de un aparato o de los cables de conexión, o sale humo de un aparato o de los cables.
Recuerda que la electricidad es peligrosa porque habitualmente no es perceptible ante nuestros sentidos: no tiene olor; no se ve, como por ejemplo un elemento conductor energizado no puede distinguirse a simple vista de otro que está desenergizado; y de igual forma no emite sonidos, excepto las líneas de alta tensión.
Envía un comentario