La Ciudad de México, Ecatepec, Guadalajara, Puebla, Monterrey, Tijuana y Ciudad Juárez, son los lugares que registran los niveles más altos de contaminación lumínica.

Por ing. Hernán Hernández

En todo momento el camino y sus áreas circunvecinas deben ser claramente visibles en detalle, como son los bordes de los arroyos y banquetas, la entrada de calles laterales y las señales de tránsito, ya sea que se encuentren a los lados o pintadas en el pavimento.

Cualquier objeto que signifique peligro debe ser visto claramente y a tiempo para efectuar las maniobras necesarias. El tiempo debe ser el suficiente para determinar la distancia, velocidad y dirección del vehículo, la reacción del conductor y el espacio de frenado. Esta percepción, evidentemente, debe abarcar todo el campo visual del conductor, es decir, en ambas zonas de la vía y la visión periférica para asegurarse de tener camino libre, y evitarle en esta forma fatiga por tensión.

Hay que considerar que los faros de los vehículos iluminan únicamente un área limitada delante de éstos, mientras que el alumbrado público ilumina la carretera y sus alrededores, abriendo el campo de visión al conductor, aproximándose a las condiciones de la luz diurna, lo cual puede ser importante en determinadas circunstancias del tráfico o del entorno.

Por otra parte, la sensibilidad diferencial al contraste para un mismo conductor es más de tres veces superior en una carretera dotada de alumbrado con 2 cd/m2, que solamente con la iluminación proporcionada por la luz de los faros del vehículo que va de 0.2 a 0.3 cd/m2.

La agudeza visual en la conducción nocturna evoluciona de tal forma que un conductor que circula por una carretera provista de alumbrado es dos veces y media superior a la agudeza visual de dicho conductor cuando circula únicamente con la luz de los faros del vehículo.

En la conducción nocturna con las luces de los faros de un vehículo, la eficacia de la visión binocular queda reducida a un tercio de la que alcanza durante el día y, en consecuencia, la percepción de las distancias disminuye considerablemente, lo que implica un mayor riesgo de accidentes.

Campo visual del conductor

El campo visual normal del conductor comprende en orden de importancia:

  • El carril.
  • El acotamiento del camino, incluyendo signos y señales.
  • El cielo, incluyendo las luminarias. Cualquier circunstancia que pueda ocasionar una obstrucción, debe aparecer claramente en el campo visual.

Por otro lado, el fenómeno de la visibilidad está directamente ligado al contraste.

Por tanto, un buen contraste debe estar siempre producido por:

  1. a) La vialidad y todos los objetos que indican sus límites.
  2. b) Cualquier obstáculo que se pueda presentar y el fondo contra el que aparezca.

La visibilidad de un obstáculo situado sobre una calle, depende de la diferencia de luminancias entre el obstáculo y el fondo, constituido por la vialidad sobre el que destaca.

En el caso de un objeto claro sobre fondo oscuro, su contraste es positivo; en cambio un objeto más oscuro que su fondo se ve en silueta, su contraste es negativo.

La iluminación de vialidades generalmente debe producir contrastes negativos para los objetos u obstáculos oscuros o de bajas reflectancias.

Si el campo visual del conductor está en la mayor parte lleno de estímulos luminosos que por contraste impiden ver hacia la carpeta asfáltica y los obstáculos que en ella existan, puede afectar principalmente al conductor y también al entorno en detrimento de la imagen urbana, como se puede ver en la imagen 1.

IMAGEN 1. Contaminación lumínica.

A esta condición se le conoce como contaminación visual y provoca en el conductor distracciones que merman su capacidad de reacción ante cualquier situación que le exija realizar una maniobra o tomar una acción precautoria.

Si a lo anterior se le suma la contaminación lumínica, que es agregar iluminación a la contaminación visual, se contribuye también a un mayor desperdicio energético al no iluminar lo que se necesita que es la carpeta asfáltica, e igualmente contribuye al deslumbramiento.

Controlar entonces el deslumbramiento es importante, para obtener un confort visual en condiciones normales. Para el caso de las vialidades, el deslumbramiento depende mucho del tipo de luminaria que se emplea, generalmente es ocasionado por el uso de luminarias tipo non cut-off. El cut-off es la forma en que la luminaria distribuye la luz, es decir controla la dirección de la luz y evita el deslumbramiento. Esto permite mejor visibilidad al iluminar exclusivamente aquellas áreas que lo necesiten y no dejar que la luz escape fuera de estas zonas que en este caso será parte de la avenida y banquetas.

Hay luminarios con diferentes grados de cut-off que se pueden observar en la imagen 2.

Imagen 2. Comparativo.

La apariencia que debe tener la dirección de la luz debe ser como se muestra en la imagen 3 con cut-off.
Como parte de una clasificación, se puede tener en datos un poco más claros el ángulo de proyección de la luz dependiendo del cut- off del luminario.

Este tema es bastante largo y muy puntual para cada espacio, ya que no es lo mismo iluminar vías dentro de ciudades que iluminar puentes y autopistas; dejaremos este tema por el momento para retomarlo en lo futuro.

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