Durante muchos años fue un misterio el lugar donde pasaban el invierno las mariposas monarca, se creía que lo hacían en climas tropicales cálidos.

Desde 1938 el zoólogo canadiense Fred A. Urquart se preocupaba por conocer la vía migratoria de estos maravillosos insectos. Su paciente investigación tuvo respuesta en 1975, pero el santuario invernal de las monarca fue una sorpresa, se trataba de un sitio con clima frío en los bosques a más de 2700 metros sobre el nivel del mar en las montañas de la Sierra Madre Occidental de México.

LA HISTORIA
Urquart ponía pequeñas marcas a algunas mariposas en Canadá, solicitando que quien las viera se comunicara con él. El leñador michoacano Rafael Sánchez Castañeda es el primer lugareño que advierte que en los altos bosques de oyamel (especie de abeto de la familia de los pinos) de Ocampo y Angangueo, en determinados meses del año hay una concentración de millones de mariposas; pero es don Jesús Ávila Montes de Oca –que desde su infancia conoce el lugar- el primero en encontrar una marquita y enviársela a Urquart.

En la revista México Desconocido No. 20 de julio de 1978 se menciona: “…conocemos el lugar al que acuden a morir las mariposas de la especie monarca… su llegada a este lugar de Michoacán coincide exactamente con la iniciación de la primavera”, dos premisas falsas que se aclararían en reportajes muy completos de la misma revista, números 60 y 61 de noviembre y diciembre de 1978. Con esta información empezó la demanda de visitantes que querían conocer tan extraordinario lugar y en 1978 se abrió al público el Santuario El Rosario en la Sierra El Campanario del municipio de Melchor Ocampo en Michoacán.

Para proteger el lugar del arribo masivo de visitantes y a los bosques de los talamontes, el 9 de abril de 1986 se decreta la Reserva Especial de la Biosfera Mariposa Monarca con una superficie de 16 116 hectáreas en el área núcleo –donde llegan las mariposas- y más de 56 000 hectáreas de zona de amortiguamiento.

Por contener un fenómeno natural superlativo, la UNESCO reconoce en julio de 2008 a la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca en los estados de México y Michoacán como Patrimonio Mundial en la categoría de Sitio Natural.

LA REPRODUCCIÓN
Las hembras ponen de a tres huevecillos con forma de perla en la cara inferior de las hojas tiernas de las plantas del genero asclepsia, en México conocida como venenillo, como a los siete días sale del huevo una voraz larva que primero se alimenta del algodoncillo que la ha sostenido, crece y se transforma en gusano de unos cuantos centímetros que no hace otra cosa que devorar hojas de asclepsia. En tres semanas el gusano busca una rama de donde colgarse y formar una crisálida -verde azuloso en Canadá y E.U. y verde oro en México-; quince días después emergerá una mariposa que se alimenta del néctar de flores o de jugos de frutas. Cada año se producirán de cuatro a cinco generaciones.

LA GRAN MIGRACIÓN
En los alargados días de verano, las monarca habitan en la franja fronteriza de Canadá y Estados Unidos donde las temperaturas cálidas les permiten madurar y reproducirse; así, la generación que madura a principios de julio se reproduce y mueren en Canadá y los Estados Unidos, pero sus crías que salen de las crisálidas en septiembre son una generación diferente, pues con la llegada del otoño baja la temperatura y no hay asclepsia; entonces, se interrumpe la maduración de los órganos sexuales y en su cuerpo aumenta el contenido de grasa y respondiendo a una señal interna las mariposas emprenden uno de los recorridos más largos de la naturaleza: la migración anual de las mariposas monarca.

Las que viajan desde Canadá tienen que salvar primero la gran barrera que representan los Grandes Lagos, para lo cual se congregan en grandes grupos en áreas de espera en el lago Erie; y cuando la temperatura y el viento son propicios, las mariposas acometen el riesgoso viaje sobre la inmensa masa de agua.

Las monarca vuelan entre 2000 y 4500 kilómetros de ida e igual número de regreso, recorriendo hasta 120 kilómetros en un día hasta llegar a las cumbres de la Sierra Madre Occidental en los estados de México y Michoacán.

RESERVA DE LA BIOSFERA MARIPOSA MONARCA
Cada año a finales de octubre, millones de mariposas monarca llegan a esta reserva cubriendo los troncos y las ramas de sus árboles de color naranja. Establecen sus colonias en los bosques de oyamel en las laderas sur y sureste de las montañas a más de 2700 metros sobre el nivel del mar.

Cuando las Monarca llegan a la húmeda Sierra Madre, las plantas silvestres se encuentran en su máximo florecimiento proporcionándoles así un mayor contenido de néctar, lo que les permite reponerse del largo y agotador viaje. El tapiz que forman sobre los troncos y los racimos que forman en las ramas, permite a las monarca conservar el calor; la temperatura y el hecho de que a esa altura el aire contiene menos oxígeno, son ideales para la hibernación, estado en el cual las mariposas reducen mucho su actividad metabólica, cayendo en un estado de somnolencia (sueño) que ocurre de diciembre a enero.

Los santuarios de la Mariposa Monarca se ubican en:
 

  • Cerro Altamirano. Municipios de Contepec, Mich. y Temascalcingo, Edo. de México.
  • Sierra Chincua. Municipios de Angangueo, Mich. y San Felipe del Progreso, Edo. de México.
  • Sierra el Campanario. Municipio de Ocampo, Mich.
  • Sierra Chivati-Huacal. Municipio de Zitácuaro, Mich.
  • Cerro Pelón. Municipios de Zitácuaro, Mich. y Donato Guerra y Villa de Allende, Edo. de México.

 

EL REGRESO
A mediados de febrero la temperatura aumenta y los días empiezan a ser más largos, las monarca buscan sitios donde abundan el agua y las flores y esta rica dieta les permite aparearse y acumular energía para el regreso. Las resistentes hembras que han sobrevivido al invierno –la mayoría de los machos muere luego del apareamiento- ponen sus huevos y con ellas, una nueva generación emprende el camino hacia las praderas del norte, a mediados de marzo en los santuarios quedan sobre el pasto millones de mariposas muertas y los oyameles de los bosques recobran su estado natural. Así, la migración dura ocho meses. Las mariposas que vendrán a los santuarios en octubre serán sus tataranietas. En el camino de regreso nacerán y morirán tres o cuatro generaciones.

TÉCNICA DE VUELO
Se cree que la monarca puede volar hasta 250 kilómetros con viento favorable; su promedio de vuelo va de los 10 a 15 kilómetros por hora; las mariposas se colocan en las corrientes de aire ascendente, abren sus alas y se dejan llevar planeando y aletean sólo si pierden el viento o cambian de ruta. Para ascender, realizan un movimiento parecido a la figura de un 8 venciendo así a la gravedad. Las alas de las mariposas son como colectores solares que luego convierten el calor en energía para volar. Así, las monarca pueden recorrer 3000 kilómetros en 25 días. Vuelan sólo de día dedicando algunas horas de la noche a alimentarse.

ENEMIGOS DE LA MONARCA
Pájaros y otros insectos la comerán una vez, pero les sabe mal y no lo vuelven a hacer, y es que desde gusano y ya adulta su cuerpo contiene sustancias venenosas que adquiere de la asclepsia durante su etapa de larva. Pero es la especie humana su peor enemigo al destruir los hábitats donde abunda la asclepsia y los sembradíos de flores silvestres, al provocar incendios y contaminación y sobre todo al talar los bosques clandestinamente.

El turismo masivo también las altera mucho, los fines de semana de temporada pueden llegar hasta 3000 visitantes a los santuarios abiertos al público. El cambio climático provocado por los humanos es también una amenaza durante la hibernación, en 1981 una tercera parte de las mariposas que llegaron a los santuarios –unos 200 millones- murió durante una inesperada nevada que duró dos días.

TEMPORADA 2010-2011
Para llegar a los santuarios en Michoacán, se toma la Carretera Federal No. 15 Zitácuaro-Morelia; a 10 kilómetros de Zitácuaro, en San Felipe de los Alzati, está la desviación que lleva a Ocampo para visitar el Santuario El Campanario, o recorrer 5 kilómetros más y llegar a Angangueo para visitar el Santuario Sierra Chincua. Todos los accesos están pavimentados y en los dos lugares se cuenta con nuevos servicios turísticos.

En el Estado de México se puede visitar el Santuario El Capulín por la carretera que va a Valle de Bravo y antes tomar la desviación a Donato Guerra.

Las mariposas monarca son una joya única en la biodiversidad y es en México donde ellas encontraron los sitios para pasar el invierno. Los santuarios constituyen un espectáculo grandioso y una experiencia única para usted si los visita, sólo respete estrictamente las recomendaciones que le hagan los  guías.

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