Más de la mitad de la población en la República Mexicana padece de obesidad, y la cifra crece de manera alarmante entre los niños. Para tener una idea de cómo avanza este mal en nuestro país, en tan sólo siete años la obesidad en niños de cinco a 11 años de edad registró un incremento de 77%; por otro lado, en 1999 afectaba a 24% de la población mayor de 20 años; mientras que para el año 2006, la proporción ya era de 30%.

La obesidad es una enfermedad crónica debida a varios factores (genéticos, metabólicos, alimenticios y de estilo de vida), caracterizada por el exceso de tejido adiposo (también conocido como tejido graso) en el organismo. El sobrepeso se refiere a la condición en la que el peso real excede al límite superior esperado para la talla, y no es necesariamente un indicador de obesidad, ya que el peso corporal alto puede deberse a otros factores como el desarrollo de la musculatura y del esqueleto, la acumulación de líquidos, e incluso la presencia de tumores.

El índice de masa corporal (IMC) —el peso en kilogramos dividido por el cuadrado de la talla en metros (kg/m2)— es una indicación simple de la relación entre el peso y la talla que se utiliza frecuentemente para identificar el sobrepeso y la obesidad en los adultos, tanto a nivel individual como poblacional.

El IMC nos indica cuántos kilos por superficie tenemos, es un método fácil de calcular y utilizar. Además es un excelente indicador de los diferentes grados de sobrepeso y obesidad, así como de los casos de extrema delgadez:

IMC = peso actual / talla (m2)
18.4 o menos: delgadez
18.5 a 24.9: saludable
25 a 29.9: sobrepeso
30 a 34.9: obesidad grado I
35 a 39.9: obesidad grado II
40 ó más: obesidad grado III

Ejemplo:

Una persona mide 1.60 m y pesa 75 kg. El resultado de multiplicar al cuadrado 1.60 es 2.56. Teniendo este resultado, seguimos con la fórmula: IMC = 75 / 2.56
IMC = 29.296875

La obesidad antecede o incluso es factor etiológico de diversas enfermedades crónicas: diabetes mellitus tipo 2, enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial, ateroesclerosis, cáncer (colon, endometrio y mama), enfermedades cerebrovasculares, litiasis biliar, osteoartritis y gota, también puede ocasionar apnea del sueño. El obeso, además de estar expuesto a estos padecimientos biológicos, con frecuencia está sometido a presiones psicológicas por marginación social.

Recomendaciones:

Comer con moderación y que los alimentos sean variados. Lo mejor es comer un poco de cada alimento y no demasiado de uno sólo. De esta manera, la alimentación será completamente equilibrada.
Ingerir alimentos bajos en grasas, al cocinar, lo mejor limitar el uso de aceite y que los alimentos se presenten a la plancha, al horno, asados o al vapor.
Beber mucha agua y comer frutas y verduras. Al mismo tiempo, no comer mucha sal, sobre todo si se es hipertenso.

Como vimos en el número anterior, hacer ejercicio.

Especialistas del IMSS alertaron sobre los alimentos light, éstos contienen ciertos aditivos que pueden afectar el sistema renal, producir desórdenes gástricos, además de que no favorecen la reducción de peso. El mejor alimento es el natural y para evitar ingerir productos light y estar sanos se debe eliminar la grasa natural, aumentar el consumo de fibra y beber dos litros de agua al día.

Por lo general, el individuo obeso tiene una conducta alimentaria que si bien no es causa única de su padecimiento, sí ayuda a su permanencia. Por ello, es necesario ofrecerle además un apoyo psicológico encaminado a la modificación de su conducta alimentaria.

Fuentes:

www.cosasdesalud.es/recomendaciones-prevenir-obesidad-sobrepeso
www.eluniversal.com.mx/notas/568273.html
www.eluniversal.com.mx/notas/631004.html
www.facmed.unam.mx/deptos/salud/periodico/obesidad/index.html
www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n1337424.htm


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