Por: Rodolfo Zamorano Morfín

Científicos mexicanos desarrollan tecnología de vanguardia con ascensores gravitacionales que disminuyen el uso de energía eléctrica entre 70 y 90 por ciento

Aunque se creía que casi todo estaba escrito sobre la forma de mover una carga verticalmente, en México se está desarrollando una nueva tecnología para crear elevadores de energía gravitacional, en una industria que tiene una evolución de más de 150 años y que ha llegado a un punto en el que las mejoras potenciales cada día son menores.

Mediante esta nueva tecnología se obtiene la energía para mover un ascensor a partir de la gravedad, alineándola en favor del movimiento en lugar de pelear con ella. Un equivalente de este principio sería la caricatura en la que dos mulas están atadas por el cuello entre sí y ambas quieren caminar en diferentes direcciones sin lograrlo, pues sólo se moverán si una de ellas es más fuerte que la otra; en cambio, cuando ambas deciden moverse en el mismo sentido, la eficiencia es máxima con el menor consumo de energía.

En el caso que nos ocupa, faltaba disminuir el consumo de la energía mediante el uso de un contrapeso, cuyo efecto estaba limitado a cierto valor de disminución de energía, debido a que las condiciones de su dimensionamiento tenían serias limitaciones respecto a si el elevador viaja hacia arriba o hacia abajo o vacío, con carga media o completa.

Para entender mejor este principio, ejemplifiquemos con el subibaja, que finalmente es un elevador de niños. Si únicamente consideramos a un pequeño en un extremo, la energía necesaria para subirlo es muy importante pues hay que ejercer una gran fuerza. Si ponemos a dos infantes, uno en cada extremo, con pesos diferentes, habremos disminuido el consumo de energía, aunque ésta no será la misma para subir que para bajar. Este es el caso de los elevadores existentes, pues la carga en la cabina es permanentemente cambiante y su movimiento se tiene que suplir mediante el consumo de electricidad.

La nueva tecnología de los elevadores de energía gravitacional logra que éstos entren en constante balance entre la carga del lado de la cabina y sus pasajeros, y el otro lado representado por el contrapeso. Esto se obtiene con contrapesos de carga variable, que logran mediante mecanismos simples, pero muy inteligentes, ese equilibrio tan deseado bajo cualquier circunstancia, de manera que sólo se necesita un pequeño desbalance de la carga en un sentido o en el otro para lograr el movimiento, venciendo con esto las pérdidas por fricción.

Lo anterior se logra mediante la robótica, que hoy en día está al alcance de cualquier industria y que sin duda alguna representa el futuro para lograr movimientos rápidos, exactos y seguros que, combinados con el balance permanente, dan como resultado la eliminación de la fuerza motriz eléctrica casi en su totalidad, pues ésta sólo se requiere para mantener el control programado del movimiento y una pequeña parte para mantener las condiciones del mismo, lo que genera ahorros de entre 70% y 90% en energía, con un potencial incluso superior si se fabrican cabinas de muy bajo peso (de aluminio o de fibra de carbono) para que el consumo energético sea casi nulo.

Recientemente se ha creado una nueva empresa mexicana denominada Elevadores Gravitacionales, que ya instala un segundo elevador con esta tecnología en el edificio del Fideicomiso para el Ahorro de Energía Eléctrica (FIDE) —después de haber sorprendido con los resultados del primero, instalado en la Plaza Narvarte— para que sea certificado el ahorro mencionado y, con ello, promover el uso de estos ascensores entre los usuarios mexicanos, sobre todo en aquellas aplicaciones de tráfico medio e intenso, que es donde sus beneficios son incluso mayores.

Se trata de llegar no únicamente al usuario nacional sino al internacional, lo cual se logrará mediante el licenciamiento de esta tecnología a las grandes empresas fabricantes de elevadores, en un momento en el que hay gran preocupación mundial por el cambio climático y un creciente encarecimiento de los combustibles.

Este invento, cuyo principio ya ha sido solicitado para la obtención de patentes nacionales e internacionales, representa un nuevo concepto sobre cómo deberán ser los elevadores en el futuro: no sólo ahorradores de energía, sino notablemente seguros, con pocas necesidades de mantenimiento, con incremento en la precisión y monitoreo remoto en tiempo real, a fin de conocer en forma permanente las condiciones de operación y diagnosticar alguna falla real o potencial mediante el uso de la red existente de Internet. También podrán llegar a un destino aun cuando exista una falla en el suministro eléctrico; esto último les concedería enormes ventajas con respecto a las tecnologías tradicionales, así como otras en proceso de desarrollo.

Entre los objetivos a corto plazo de Elevadores Gravitacionales está iniciar la fabricación en serie de este tipo de ascensores tanto para modernizar los existentes, como para los nuevos proyectos tipo LED; además, convencer a las autoridades de que instalen aparatos con esta tecnología en los puentes peatonales, para uso de todo público, pues de acuerdo con documentos oficiales, sólo en 2006 hubo 4 mil 992 personas atropelladas. Entre 2000 y 2007 murieron más de 50 mil peatones y, por cada fallecido, 30 quedan con lesiones.

Con la instalación de los elevadores gravitacionales se beneficiarían especialmente los discapacitados, las personas de la tercera edad y las que tienen sobrepeso, las madres con niños y con carriolas, además del público en general. También se resolverían problemas de tránsito y habría menos tiempos perdidos.

Los creadores de esta tecnología somos profesionistas mexicanos: Rodolfo Zamorano Morfín, Alberto Cornejo Lizarralde y Roberto Domínguez Burguete, quienes con un trabajo de más de cinco años, hemos logrado hacer realidad este nuevo tipo de elevador, en beneficio de la humanidad y de nuestro planeta.

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