Casos de Éxito

GABRIEL LÓPEZ LÓPEZ

Huitexcalco de Morelos, Chilcuautla, Hidalgo 

 

 Soy electricista desde hace 30 años, es un trabajo que me apasiona. Me he capacitado para poder hacer todo lo que requiere una obra, desde su construcción hasta sus instalaciones.

 

Tijuana, Baja California
Por Ing. Juan Carlos Hernández

Soy de Oaxaca, pero desde hace 15 años vivo en Tijuana, Baja California. He sido bendecido con una gran familia: mi esposa, 6 hijos (3 hombres y 3 mujeres), y 8 nietos, la verdad no me puedo quejar, es lo más valioso que tengo y comparto con ellos los mejores momentos.

Nosotros mantenemos en la casa las raíces oaxaqueñas, sobre todo en la cocina; al menos una vez al año cocinamos barbacoa de chivo en el horno con penca de maguey; también pozole, mole y los tamales oaxaqueños, que son una delicia.

Después de mi trabajo, me gusta leer la Biblia, desde muy chico me lo inculcaron. También escucho música cristiana, y voy a la iglesia.

MI PROFESIÓN

Mucho tiempo viví en México, ahí me capacité a los 15 años en electricidad, plomería, carpintería, y todo lo relacionado con la construcción.

En la escuela que estuve tomé cursos, me capacitaron para realizar toda una casa completa, habilitarla con todos los servicios. De 35 que fuimos, sólo tres egresamos. Yo lo hice para tener algo con qué mantener a mi familia y darle a mis hijos el ejemplo.

Siempre tengo presente que para realizar un buen trabajo, hay que capacitarse, pues cuando inicié en esta profesión sin capacitación, por un descuido, casi se me cae mi primer losa; se colgó como unos 30 centímetros, pero fue por inexperiencia; tuve que pagar el material y sin cobrar nada.

Actualmente realizo los trabajos de una forma profesional. Me adapto a las necesidades de la obra; me dan el plano y yo lo respeto, lo que el arquitecto indica, en plomería, estructura y electricidad.

ANÉCDOTAS

A lo largo de mi profesión he tenido tres accidentes. En una ocasión, por descuido, enganché la varilla con un cable de alta tensión y no me pasó nada. Tiempo después, estaba cortando con una sierra y no me fijé que abajo estaban unos cables, eran del 8, de alta tensión; hasta el disco quedó rojo y tampoco me sucedió algo.

Ya el último fue que me caí de un segundo piso, pero a la mitad del vuelo me di la vuelta y caí parado. Se lo cuento a mis compañeros y me dicen que he corrido con mucha fortuna. Doy gracias a Dios, porque no me abandona, porque está conmigo.

Aún con esto, lo que hago me apasiona. A veces mi familia me dice que ya deje esta profesión, que luego no pagan, pero yo siempre les digo que sí, que vengo de una familia de campo que siempre ha luchado.

En cada obra que tomo me gusta ser profesional. Si es necesario realizar un trabajo para brindar seguridad, aunque no esté en el trato, lo hago.

Me gusta la ética. Si vas con un doctor y te niega la consulta por no tener el dinero suficiente, entonces no tiene ética, primero es la vocación de servicio y esto aplica para cualquier cosa a la que nos dediquemos.

“Yo les aconsejo que si ya se comprometieron a realizar un trabajo, háganlo bien, no como caiga. El trabajo es una bendición”.

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