CAMBIO CLIMÁTICO Y AHORRO DE ENERGÍA

La teoría del cambio climático está en boga desde algunos años, existen defensores y activistas que la apoyan, y escépticos que la niegan. Uno de los puntos más importantes en el debate es el impacto que tendrá en la economía de los países, la pregunta que surge es ¿adónde iremos si destruimos el planeta en el que vivimos?

El cambio climático es el fenómeno que se observa en el aumento de la temperatura, tanto en la atmósfera terrestre, como en la superficie de los océanos, en las últimas décadas. El clima es resultado de muchos factores (la atmósfera, los mares, las capas de hielo, los organismos vivos, el suelo, los sedimentos y las rocas) y de las relaciones que existen entre ellos. El Sol, por ejemplo, puede variar en sus radiaciones, las corrientes marinas o los vientos pueden crear un cambio en la temperatura del planeta, sin embargo, en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que entró en vigor en 1994 y fue firmada por 162 países, se acordó utilizar el término para referirse a los cambios provocados directa o indirectamente por el ser humano.

Aunque existe una polémica sobre las causas que pueden ser el origen, existe un acuerdo en que la concentración de gases invernadero es la principal y ha aumentado por la actividad industrial de los últimos 200 años. Siempre que utilizamos energía producida mediante combustibles fósiles, enviamos este tipo de gases a la atmósfera.

La ONU ha creado el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) para analizar los datos científicos. Está compuesto por alrededor de 2500 investigadores de primer orden que han llegado a la conclusión de que es detectable la influencia humana en muchas de las variables del clima. Según ellos, si los gases de efecto invernadero (GEI): dióxido de carbono, metano, óxidos nitrosos y cloroflourocarbonos, se duplicaran, la temperatura se elevaría entre 1 y 3.5 0C, lo que puede no parecer mucho, pero debe considerarse que sería el cambio más drástico en los últimos 100 000 años y sería muy difícil que los ecosistemas se adaptaran.

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