AMIGOS DE LA TERCERA EDAD
Un conjunto de experiencia, historia y sabiduría.

Por: LCC Jatziri Enríquez Arias
Con apoyo del Dr. Arturo Roberto Zarate C., Especialista en Psicogeriatría

Es indispensable darnos cuenta de que todos algún día llegaremos a un estado de vejez, tenemos que aprender a convivir con ello y con personas que ya son adultos mayores. El abandono no es la solución.

Es lamentable el olvido de la sociedad hacia la tercera edad, los ancianos son personas, historia y conocimiento, nos pueden entregar una infinidad de sabiduría y cosas útiles, tanto para el desarrollo propio y familiar, como de la sociedad.

“Cuando el sujeto en cuestión pertenece a un grupo familiar extenso y nadie de los integrantes de la familia se quiere preocupar o hacerse cargo del cuidado de éste, viviendo periodos cortos en el hogar de quien haya tocado el turno, haciéndolo sentir como una carga, esto lo lleva a estados de depresión, desequilibrio emocional y rechazo. El estado anímico decae lo que lo conduce a cuadros depresivos, en muchos deseando que llegue el momento de morir para terminar con su calvario. Todo esto la vuelve la etapa más dura y triste, cuando la persona debería disfrutar y descansar con agrado hasta el término de su vida, lo que toda persona desea”.

Desde hace ya varios años, los asilos han sido la salida fácil para algunas personas que, por sus múltiples ocupaciones, no tienen tiempo de cuidar a esos seres que nos brindaron la vida, no tienen tiempo para atender a esa mujer que lo dio todo por ver nuestra sonrisa y a ese hombre siempre preocupado por que no nos faltase nada.

 Se trata de un establecimiento destinado a servir de vivienda alternativa para aquellas personas mayores cuyo estado personal requiere apoyo profesional. No es un hospital ni un hotel, más bien debería ser un hogar o refugio para aquellos ancianos que ya no tienen familia de quien depender.

Queremos hacer hincapié en que la sociedad necesita y debe entregar amor, empezando por la familia para fortalecer este vínculo. Es necesario que nos detengamos a reflexionar y demos un poco de nuestro tiempo a aquellos que ya no tienen familia y permanecen en el olvido en estos fríos asilos.

Regalemos tiempo, regalemos amor y devolvamos dedicación a aquellos que lo hicieron con nosotros.

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