Durante 6 días de fiesta, los parachicos recorren las calles, alegrando a Chiapa de Corzo con sus chinchines, danzando y cantando, lanzando vivas y venerando a sus santos. 

Información y fotos: Secretaría de Turismo de Chiapas

Inscrita en 2010 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, los parachicos son los principales actores de la fiesta tradicional de enero de Chiapa de Corzo.

Una de las historias que está vinculada con los orígenes de esta celebración es aquella que tiene como figura principal a doña María de Angulo, mujer española, procedente de la Real Capitanía de Guatemala, quien llegó al lugar con su hijo que padecía una enfermedad que le impedía mover las piernas. Luego de visitar cuanto médico encontró, se dirigió a Chiapa, ya que le habían comentado que los curanderos de este lugar tenían algo “para el chico”.

Al llegar a este sitio, la señora recibió la orden de darle de beber unas pócimas de hierbas y de dirigirse con el niño a los baños de Cumbujujú. Así lo hizo y, poco a poco, su hijo fue curándose. Agradecida y conmovida, la mujer recorrió en un carruaje acompañada de su servidumbre, principalmente mujeres, a las que los nativos llamaban chuntás, y de algunos sirvientes de origen africano conocidos con el nombre de “abrecampos”, repartiendo grandes despensas al pueblo que se encontraba sumido en la pobreza en los años 1767 y 1768. En la actualidad, las chuntás son imitados en forma chusca por los habitantes de Chiapa de Corzo, pues son hombres quienes con trajes de mujeres representan a las mozas de doña María de Angulo.

Después de eso, la gente de Chiapa, en agradecimiento y para que el niño estuviera entretenido durante el tiempo que durara su tratamiento, se empezó a caracterizar con una máscara que tiene rasgos de españoles, de ojos claros, ya sea verdes o azules, barba de candado, un sarape tipo Saltillo, una montera de fibra de ixtle, que parece una peluca de cabello rubio, así todos en conjunto ejecutaban danzas y zapateados “para el chico” y de ahí su nombre: parachico.

LA FIESTA VIVA

Hoy en día, las máscaras que portarán los parachicos se preparan con casi 6 meses de anticipación, lo que evidencia el enorme valor y el cariño que tiene esta gente por su fiesta.

La vestimenta del parachico se fue transformando con el tiempo, el traje era de manta; después el traje parecía de charro, Actualmente la camisa y el pantalón es ordinario y normal. El parachico debe llevar montera con listones, máscaras, sarape, en la cintura una faja y amarrada también en su cintura una chalina bordada que cae sobre sus pantalones. Los zapatos deben ser cómodos para que soporte las caminatas y el permanente baile y zapateado. En su mano derecha un chinchin, se trata de una sonaja de latón que es lo que emite sonido mientras se ejecutan los bailes.

Durante el festejo, cada día tiene su dueño: el 15 de enero está dedicado al Señor de Esquipulas; cuando ocurre la entrada triunfal de los parachicos, que repartirán alegría por las calles, además de una comida grande, que es la tradicional pepita con tasajo.

San Antonio Abad es el protagonista el 17 de enero; los patrones difuntos el 18, fecha en la que se disfruta de un convite en la casa que aloja a San Sebastián Mártir. Además, el 20 se rinde homenaje a este último. El día 21 se organiza el “Combate Naval” a orillas del Río Grijalva con un espectáculo de pirotecnia; el desfile de carros alegóricos es el 22 y la misa de parachicos y cambio de Prioste o entrega a la nueva familia que cuidará de la imagen de San Sebastián Mártir, el 23.

El día 22 de enero es uno de los más alegres y dinámicos, ya que desfilan las chuntás y, en un carro especial, va una dama que representa a la señora María de Angulo, quien reparte dulces y monedas durante el recorrido.

Finalmente, el día 23 el sonido del tambor y el carrizo que recorre las calles toca con más fuerza, pero el son contiene notas de melancolía, los cohetes se apagan y los vivas callan, los parachicos lloran durante su misa porque la fiesta está a punto de terminar y habrán de esperar 365 lunas para volver a vivir esta tradición que mantiene vivas sus raíces y fortalece su identidad.

Para ser patrón de los parachicos debes reunir determinados

requisitos: conocer de memoria los alabados, bailar los sones, poseer

facultades de  mando, tocar la guitarra, ser estimado y apreciado por sus

compañeros, etc.

Fuente: http://blogturismochiapas.tumblr.com/

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