Mantener en las mejores condiciones el Equipo de Protección Personal es tu responsabilidad; debes hacer la revisión e informar o tomar en cuenta cualquier daño encontrado. En esta edición te damos algunos consejos de cómo realizar esta inspección.

Por ing. Hernán Hernández

Como parte de tu actividad diaria, el uso de Equipo de Protección Personal (EPP) es importante para garantizar tu seguridad, sin embargo con el uso constante se deteriora gradualmente, de forma que no te das cuenta que ha perdido su característica de protección. Es importante que dediques algunos minutos a su inspección para concluir en su reparación, mantenimiento o sustitución, según sea el caso.

Recuerda que el EPP es la denominación dada al conjunto de elementos y dispositivos diseñados específicamente para proteger al trabajador contra accidentes y enfermedades que pudieran ser causados por agentes o factores generados con motivo de sus actividades y de la atención de emergencias. Es importante subrayar que el EPP no reduce “el peligro”, solamente protege al individuo del ambiente y del grado de exposición.

Cabe mencionar que la selección del EPP se puede consultar en la versión vigente de la NOM 017 STPS.

Botas de seguridad

Cada semana revisa que no presenten daños, desgaste o perforaciones que pudieran permitir el paso de algún objeto o líquido que represente un peligro; o bien que reduzca el nivel de seguridad. Presta atención a que no tengan objetos metálicos incrustados. Es importante la revisión de la suela y con un cepillo remover los residuos que se depositan en ésta con el fin de mantener la característica antideslizante de la bota. Es posible lavar dependiendo de las instrucciones de cuidado indicadas por el fabricante.

Guantes

Revisa diariamente las costuras y la totalidad del material en el que estén fabricados. Al igual que las botas, debes verificar que no presenten piezas metálicas incrustadas o perforaciones. Lávalos periódicamente con especial cuidado para un uso posterior; verifica que se encuentren completamente secos, ya que de lo contrario se reduce su característica aislante. Es muy recomendable que los cambies periódicamente (cada tres meses).

Realiza una inspección rápida a tu Equipo de Protección Personal, antes de iniciar, durante y al finalizar tu trabajo.

Casco

Verifica que no presente grietas, decoloración, falta de etiquetas u otros daños percibidos; en caso de detectarlos, cámbialos inmediatamente. Se recomienda cambiar tu casco cada 5 años y las suspensiones cada año; cambiar las suspensiones es importante debido a que permiten disipar la energía del impacto y de esta manera evitar daños cervicales.

Gafas de seguridad

Verifica a diario que las micas de los lentes no presenten ralladuras o fisuras que obstruyan la visión del usuario o puntos de luz que generen deslumbramientos. Revisa el cuerpo de las gafas en busca de roturas o desgaste que pudiera ser incómodo o distraiga. En el caso de los modelos con micas intercambiables, revisa que éstas tienen la suficiente fijación, incluso después de un impacto o caída.

Puedes limpiarlos con un paño húmedo con agua jabonosa tibia y dejarse secar a temperatura ambiente. Aunque algunas gafas posean tratamiento anti-ralladura que les otorga un cierto nivel de resistencia adicional, no son “a prueba” de ralladuras y se recomienda que la limpieza sea realizada con un paño suave no abrasivo, por ejemplo paños específicos para la limpieza de oculares. Nunca limpies los lentes en seco ni utilices sustancias tales como nafta, líquidos desengrasantes, clorados, disolventes orgánicos o agentes de limpieza abrasivos.

Arnés para trabajos en alturas

Realiza cada semana una revisión rigurosa de costuras, hebillas, anillos, mosquetones y todas las cuerdas de uso. En caso de presentarse alguna anomalía como torceduras o cortes debe ser reportado para el no uso del mismo. Este elemento debe limpiarse de cualquier sustancia, polvo o mugre que afecte su uso.

Protectores auditivos

Todos los días observa que los protectores estén completos y que no presenten residuos de sustancias desconocidas, ya que podrías desarrollar una infección. Para evitar esto, lávalos al finalizar cada actividad o jornada; debes secarlos antes de usar nuevamente y almacenarlos en un lugar seco.

La verificación de tu EPP se debe transformar en una acción de rutina, pero sobre todo en un buen hábito, a fin de asegurar su correcta operación.

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