El Fuerte de San Diego fue edificado para la defensa militar; comenzó a construirse en diciembre de 1615 y se concluyó el 4 de febrero de 1617. La propuesta del ingeniero holandés Adrián Boot, quien había participado, entre otros, en los proyectos para la defensa de San Juan de Ulúa, en Veracruz, proyectaba una forma de pentágono irregular.
En cada uno de los 5 picos se edificó un baluarte: Rey, Príncipe, Duque, Marqués y Guadalcázar, unidos por cortinas o muros de piedra, aunque los recintos interiores fueron construidos con materiales menos resistentes.
Existen dos teorías acerca del origen de su nombre, una se lo atribuye al santo patrón del virrey, y otra a los frailes franciscanos fundadores del Convento de San Diego en Acapulco.

Bastión de Acapulco
A pesar de presentar defectos arquitectónicos y que durante los primeros 160 años se le realizaron pocos arreglos, esta fortaleza fue decisiva para que Acapulco se consolidara como puerto comercial a mediados del siglo XVI. Tal fue su importancia, que el puerto era parte del sistema de defensa que cubría el continente y cuyos principales enemigos eran los piratas europeos.
Sin embargo, el fuerte original registró un grave daño el 2 de abril de 1776, tras un terremoto que lo devastó: sus espesas murallas, sus muros de revestimiento y los polvorines se derrumbaron estrepitosamente.

Un nuevo fuerte
En 1778 comenzaron los trabajos de reconstrucción y les llevó 5 años edificar nuevamente la fortaleza; se hicieron cimientos nuevos, se regularizó la forma pentagonal del castillo y se construyeron 5 baluartes: San José, San Antonio, San Luis, Santa Bárbara y la Concepción.


Esta construcción se realizó en su totalidad con piedra; bajo sus muros y baluartes se edificaron números recintos abovedados, podía albergar en su interior hasta dos mil personas y almacenar víveres, municiones y agua potable para todo un año. Asimismo, se le integraron más cañones de mejor calidad. Durante la Guerra de Independencia, el nuevo Fuerte de San Diego fue puesto a prueba, pues don José María Morelos y Pavón y su ejército intentaron tomarlo sin que tuvieran éxito. En 1813, cuando los insurgentes tomaron el control de casi todo el sur de México, emprendieron un nuevo ataque al puerto y su castillo, lo que concluyó en la entrega de la plaza por parte del coronel realista Pedro Vélez.

Guardián de la historia
Actualmente, al interior de esta fortaleza se encuentra un museo que muestra la historia y cultura de los primeros pobladores acapulqueños y que es administrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Está integrado por 12 salas de exhibición permanente y una sala de exposiciones temporales.

Horario
Martes a Domingo de 9 a 18 horas.
Ubicación: Calle Hornitos y Morelos, s/n;
Col. Centro, CP 39300. Acapulco, Guerrero, México.

Fuentes:
http://guerrero.gob.mx
http://www.inah.gob.mx

Ver video goo.gl/b2GQs6

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